Y a ponernos al día

Ya había olvidado aquella sensación de calma que Rishikesh te entrega cuando caminas por sus calles. La amabilidad de su gente, la maravilla de sus colores, aromas a inciensos de alguna puja u ofrenda a toda hora cerquita del Ganges o simplemente ese desborde de creatividad que aparece entre “chais”. Pero antes de contarte mas del sitio donde me encuentro, te pongo al día.

Desde nuestro ultimo encuentro, aquel en el que declarábamos al viento este plan de “no plans” un par de cosas han ocurrido. He puesto al tanto en mi antiguo trabajo, sobre mi partida sin claridad de fechas o cantidad de meses que me encontraría modo “fuera de la oficina”. Las clases han sido suspendidas sin información de reemplazos o de continuidad, por lo que tuve que destinar mis energías en compartir más que nunca la bella y transformadora práctica que el flow, me ha regalado desde que elegí surfear por sus olas.

Aquellos objetos tan atesorados de cada aventura o cada viaje, han sido embalados, regalados e incluso vendidos. Buscando aprender del desapego, seleccionando aquello realmente necesario para continuar del modo mas ligero el camino.

Aquella independencia que había ganado con los años, puesta entre paréntesis al regresar a casa de Madre, con el fin de ahorrar previo a la aventura. Y debo confesar que no fue fácil, pese de rodearme de un inmenso amor familiar. El regresar a aquel núcleo del cual había partido varios años antes, tenía preparada menuda lección y aprendizaje sobre el amor, las relaciones y los vínculos que sostenía.

Pero bueno, luego de un par de meses y de verme inmerso en una maravillosa tribu. Llegaba el momento de partir

La travesía no era fácil ni menos directa. Una pequeña escala en Madrid para luego llegar a destino final: India, donde hoy me encuentro.

Me encantaría contarles a detalle lo que aquellos 5 meses me entregaron en cada respiro o en cada latido. Pero creo que aun me encuentro procesando y atesorando tantos bellos abrazos y buenos deseos a la aventura. Tal vez necesitaríamos de varias rondas de Chai sentados en algún cafecillo a orillas del río Ganges, para buscar aquellas palabras que me permitan expresar inmensa gratitud . Pero ya veremos como se resuelve.

A lo que vinimos:

Llegar a India, siempre ha sido un momento difícil pero mágico. Pero en esa oportunidad, su previo paso por Madrid le daba nuevos sabores.

Madrid nunca me había parecido un sitio tan hogar como hasta hoy. Vamos, no quiero decir que antes no me haya sido un lugar maravilloso en el cual estar o disponer de un par de días, pero ante el no saber de los próximos días, semanas o incluso meses, uff… No podría haber pensado en un mejor lugar para comenzar esta nueva aventura.

Bajarme de un vuelo de 14 horas del sitio que durante 34 años había sentido con amor y desamor como mi hogar, para montarme en un mat de yoga y entregarme por completo a una practican que llevaba durante años y que a su vez extrañaba. Solo me hacía recordar aquella lectura de mi carta natal, unos años atrás. Cuando parecía que los mensajes del universo debían ser descifrados a mi favor.

Un acto de Fé, ordenaban las estrellas desde el segundo de mi nacimiento. Un salto, iun atreverme por entero a lo desconocido, claro está que esto no venía sólo ni menos habría de ser fácil.

Entrenar el desapego sería la tarea más compleja y para ese entonces, ninguna ruta estaba trazada. Creo que solo necesite una conversación pasada de copas previo a un vuelo de término de un viaje de placer, pero tremendamente inspiradoras, revelarían el mensaje faltante. Nunca terminaré de admirar cómo el universo conspira en el momento que estás listo para escuchar sus mensajes.

Dejar todo, hogar, lujos y ciertas estabilidades; un trabajo añejo que con sudor y lágrimas terminó siendo un oasis laboral, era sin duda ese sacrificio del que tantos textos estudiados hasta ese entonces hablaban. Repito, nunca terminaré de sorprenderme por cómo la vida se teje por sí misma, cuando simplemente sueltas y lo permites.

Pase un par de días, pensando y reevaluando mis decisiones. La ansiedad siempre una posible ancla en el camino que paraliza y angustia era algo que debía ser sorteado. Madrid no podía haber sido una mejor opción, encontrarme con aquellos poderosos personajes de mi historia, quienes me seguían recordando el coraje que habría de tener para dejar todo y partir rumbo a lo que sentía, era mi designio.

Un par de copas, un par de risas. Un par de párrafos encabezados con afirmaciones de que mi mat y mi mochila, eran mis únicos bienes materiales. Más no mi único sentido de pertenencia pues donde ellos estuvieran, tendría siempre un hogar.

La danza de los temores no es ni el tango ni aquel vals lleno de amor y pasión que nos han instruidos desde pequeños a aspirar. Pero en estos días han sido leña, seca y fértil de transmutar en fuego y luz. 

Un par de abrazos y todos los mejores deseos de aquellos que la vida había puesto en mi camino, para iluminarme en el Migrar.

Vamos a por más. Luego de años de preguntarme por el sentido de las cosas un día lo vi todo tan claro:


dejar todo
soltar
atreverme
a reir
temer
soñar
amar
crecer

y así
poder escribir el siguiente capítulo

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