Taller de Kramas

Hace un par de días, conversaba con un muy buen amigo sobre lo que ha significado esta aventura y el honor, de compartir la responsabilidad de formar a futuros profesores e instructores de Yoga, reconociendo siempre que el camino para mí también está comenzando.

Tal vez sea por eso mismo que hace unos meses recibo esta invitación. Después de todo es innegable el vínculo desde la empatía que siento y comienzo a forjar con mis nuevos alumnos, esa magia que solo habita al leer sus rostros inquieto y ansiosos por conocimientos, sus expresiones de felicidad y plenitud al lograr seguir el hilo de un Krama o secuencia de posturas, responder la pregunta realizada de modo correcto o simplemente disfrutar de la emoción que genera el conseguir al fin esa postura que tanto les costaba. Claramente también aquella siempre latente frustración al no conseguir, no lograr, no sostener o simplemente no poder respirar correctamente movilizados desde sus propias ideas del no poder. Siendo el momento exacto donde mi formación como Psicólogo se funde con la labor Yoguica “Vamos, exhala y libera las frustraciones”.

IMG_2239Cada semana observo como poco a poco dan sus primeros pasos y avances, como nacen sus nuevas inquietudes y como también van apareciendo sus nuevos temores. De ellos, recuerdo el principal que me atormentaba durante las horas de formación ¿Cómo voy a lograr armar una clase? Debo reconocer que pase cientos de horas en Youtube mirando distintas clases, tomando apuntes de las secuencias, enganches y engarces. Observé detenidamente las clases que mis profesores y maestros entregaban. Asistí también a antiguas escuelas donde respiré en algún minuto cuando comencé en este camino, para poder reencontrarme con esa inquietud y curiosidad, sin lograr compensar el nerviosismo y ansiedad que me perseguían antes de enfrentarme a ese minuto de “Dar la primera clase”.

“Enseña tu propia Clase”

Un par de años atrás, encontrándome en el Aula obteniendo la acreditación como Psicólogo Clínico, recibo el regalo más importante de toda mi formación anterior (la Psicología). “Comparte tus propias inquietudes, comparte tus propias preguntas … comparte tus propias emociones” solía repetirme Estrella, mi supervisora a modo de ayudarme a salir de aquellos entrampes propios de la terapia. Compartir entonces, la clave para resolver y aquietar dudas, ansiedades y temores. A las inquietas preguntas de mi amigo, de mis alumnos y de aquellos curiosos sobre la labor del Profesor de Yoga, hoy es digo:

Enseña – Comparte tu propia clase. Cada vez que sientas que algo no está del todo bien, que los nervios o temores te abrumen o que sientas que te ha faltado preparación antes de actuar, guiar o comenzar una clase. Respira, cierra los ojos. Reencuéntrate en el silencio de tu interior y permite que tus alumnos también lo hagan. Genera en grupo esa sintonía que necesitas para ordenarte, y luego observa sus rostros, ellos quieren aprender de ti, no juzgarte. Quieren crecer contigo y entregarte algo, siempre aprendemos de nuestros alumnos más de nosotros mismos y claramente, más del Yoga. Cuando te sientas listx, simplemente moviliza tu cuerpo del modo que el te va pidiendo, realiza esos movimientos que te generan calma, que proyectan y expanden tus propias energías. Finalmente tu propia práctica, tu propio Yoga. Comparte aquello que te regala ese bienestar, que te regala calma y paz. Pero comparte con ellos desde el afecto, no te digo que quieras a todos tus alumnos, solo quiere tu propia práctica y comparte con los otros lo que a ti te hace vibrar.

Las posturas de yoga o Asanas, siempre estarán. Quieres crear una secuencia? Bueno ve y selecciona algunas y ya esta. Ahora, Quieres que tu secuencia genere algo? Ahí esta la gran diferencia. Tal vez me equivoque o mis observaciones con los alumnos no siempre sean las mejores”. En varias ocasiones reconozco mi no saber e invito a la exploración y aprendizaje en conjunto, pero – y tal vez más de algún otro profesor pensará lo mismo – si hay algo que nos hace distintos respecto de todos los otros profesores con los que un alumno o practicante se pueda topar, es eso que nos hace únicos como personas, es esa cualidad de nuestro espíritu, el afecto o amor que depositamos en nuestra clase. Es ese disfrutar simplemente de compartir tu propia práctica.

Sonríe y Respira YOGA

Namaste

@yogaconFe

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